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Las mujeres en la minería enfrentan la emergencia por el Covid-19 con fortaleza y optimismo

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Women in Mining Ecuador tenía confianza de que sería un 2020 para brillar. Pero todo cambió para todos en poco tiempo. Y el grupo de mujeres de la minería ha tenido que reinventarse.  Ellas ven más oportunidades que obstáculos.

El 3 de diciembre del 2019 fue un día histórico para las mujeres dentro del sector de la minería. Aunque desde mucho antes su presencia dentro de una industria predominantemente masculina poco a poco ha sido más notoria, el nacimiento de Women in Mining (WIM) Ecuador es un hito para la equidad de género y la igualdad de oportunidades.

WIM es una organización sin fines de lucro que agrupa a mujeres mineras a nivel mundial y que tiene como objetivo principal promover y apoyar al desarrollo de la mujer en la industria, como también su participación en posiciones de liderazgo y directorios de empresas de este sector. Hasta el día del lanzamiento del capítulo Ecuador, tenía presencia en más de 10 países y sumaba más de 2.000 asociadas. Pero eso sigue en aumento. Hace pocas semanas, por ejemplo, Argentina también dio a conocer el inicio de actividades.

En Ecuador, WIM tiene 70 asociados, que forman parte de varias empresas mineras, gremios empresariales y estudiantiles. Su cabeza es María Isabel Aillón, quien durante más de 10 años ha ejercido la profesión de abogada y ha formado parte de los departamentos de Energía y de Litigo de la firma Pérez Bustamante & Ponce y a quien apasiona la minería.

“Tuve la oportunidad de vincularme a la industria como asesora de varias compañías internacionales y locales. Es un campo apasionante que genera la oportunidad para que todos los profesionales involucrados, desde diferentes ámbitos, podamos construir herramientas multidisciplinarias y globales. En mi caso he logrado participar como asesora en importantes proyectos mineros y aportar con mis conocimientos desde la parte regulatoria ambiental y administrativa. Mi experiencia en litigio también me ha permitido asesorar a mis clientes en estrategias preventivas para garantizar el cumplimiento de obligaciones en materia contractual y administrativa”, reseña esta ejecutiva acerca de sus pasos por esta industria.

La idea de incorporarse a WIM surgió en junio del 2019. Aillón se contactó con la organización International Women in Mining que tiene varios capítulos a nivel mundial, con el interés de abrir uno en Ecuador. El momento era crucial, tomando en cuenta el avance de la industria minera local y las relevantes oportunidades que la industria puede traer a las mujeres, recuerda. Luego se construyó un equipo de trabajo y se conformó un Directorio diverso integrado por mujeres que se desempeñan en varios ámbitos de la minería local.

Su mayor motivación es construir una comunidad para brindar a las mujeres mejores estrategias para promover y mantener su participación en el sector minero, no solo en áreas administrativas, sino motivarlas para que decidan optar por carreras técnicas que les permitan realizar actividades operativas o estratégicas de la industria. Tener contacto con diferentes actores de la industria y poder ofrecer una red de apoyo personal y profesional a sus asociados ha sido una experiencia desafiante. El proyecto ha recibido apoyo incondicional de compañías, personas naturales, embajadas y Gobierno, que enes consideran que promover la participación de la mujer es uno de los objetivos fundamentales para el desarrollo de una industria inclusiva.

UN PLAN HACIA EL 2030

Abrirse campo en un sector históricamente masculino está lleno de desafíos. Y así lo han comprendido al interior de WIM Ecuador. Actualmente ya existen muchas mujeres participando en la industria y aportando desde diferentes ámbitos. El ejemplo de estas mujeres que se atrevieron a involucrarse en esta industria es motivador, explica Aillón.

Por eso, promover la participación de las mujeres en igualdad de condiciones es uno de los objetivos del Plan 2030 para el desarrollo sostenible. Ella añade que algunas empresas en la minería reconocen que incorporar a más mujeres tiene ventajas competitivas, que puede aumentar la rentabilidad, además que los equipos mixtos alcanzan mejores resultados; por ello, el abrir un espacio a las mujeres en estas industrias se ve ahora como una forma de generar valor agregado a las compañías. La meta es conseguir que esta participación de mujeres en minería se vea como algo natural. “En mi caso personal, he tenido la oportunidad de sentirme reconocida y apreciada por mis colegas de trabajo y clientes. Así mismo, mis mentores en la profesión han sido hombres que confiaron en mis capacidades y me han permitido ser parte de importantes proyectos. Nunca he sentido ninguna desventaja por el hecho de ser mujer”.

No obstante, las actividades de voluntariado requieren dedicación, motivación y mucho tiempo. Aceptar el reto de convertir a WIM en un proyecto local has sido desafiante para Aillón; por ello verlo materializado es la mejor recompensa y ello requiere aún mayor trabajo para continuar construyendo la red. “En WIM, todas las directoras somos profesionales vinculadas a cargos y funciones relevantes en varias empresas que están involucradas en la industria, por ello hemos aceptado este reto e invertimos nuestro tiempo de calidad para estructurar objetivos comunes. Cuando el tiempo se invierte en sembrar iniciativas para cosechar frutos, considero que no es un sacrificio sino más bien un honor poder ser la voz de varias mujeres”.

En ese sentido, explica que la minería requiere un aprendizaje constante y multidisciplinario. La versatilidad para involucrarse en esta industria es lo que más le llama la atención. Para asesorar a sus clientes ha tenido que desarrollar capacidades en otras ciencias, estudiar, aprender, reflexionar y abrir horizontes a nuevas ideas y opiniones; esto representa un compromiso diario de mejora y de mantenerse siempre actualizada. “Desde mi profesión me ha llamado mucho la atención todas las oportunidades que la industria representa para el crecimiento económico sostenible del Ecuador”, sentencia la Directora de WIM Ecuador.

¿Y EL COVID-19?

Durante la emergencia se ha mantenido la red de apoyo a los asociados manteniéndolos informados sobre noticias oficiales, compartiendo datos y opiniones relevantes de la industria en las redes sociales y a través de mensajes y correos electrónicos. Se han realizado reuniones periódicas del Directorio, para adaptar el Plan Estratégico 2020 a la “nueva normalidad”, y se ha mantenido contacto con otros capítulos de WIM para discutir cuáles son las preocupaciones de la industria durante la crisis. También se ha trabajado en ser un vínculo entre algunas compañías mineras y asociados, con algunos fondos de asistencia social.

WIM Ecuador trabajó en estrategias no presenciales para mantener activos a los asociados. En ese sentido, organizó dos ‘Webinar’: uno con el Ministerio de Energía de Chile y otro regional con WIM Perú, Colombia y Chile, en el que participaron más de 4.000 personas de casi 10 países.

“En una crisis como está lo más difícil será siempre reinventarse, buscar alternativas que nos permitan seguir coordinando nuestras actividades para poder seguir compartiendo datos relevantes con nuestros asociados. Nuestras directoras están a cargo de manejo de personal de compañías, estrategias comunitarias, acceso e incluso políticas de gobierno lo cual hace interesante cada una de las reuniones que mantenemos. Tratamos siempre de que nuestras reuniones de planificación sean un foro donde podamos generar ideas para contribuir al desarrollo del sector”, señala Aillón.

Adicionalmente, dice, se ha aprovechado este tiempo para descubrir que la tecnología permite compartir con sus asociados y mantenerlos activos. Ha servido también para perfeccionar los procesos de afiliación, hacer el seguimiento a nuevos asociados y estructurar los siguientes proyectos que se irán anunciando periódicamente.

El impacto en Ecuador

La minería es una industria que promete convertirse en uno de los principales motores de la economía local, entre otras cosas frente a la baja histórica del precio del petróleo que ha permitido ver a otras industrias como alternativas para el desarrollo local.

“Desde esta perspectiva la minería es un ámbito potencial para el desarrollo de carrera para las mujeres, fortaleciendo su derecho a participar en un sector económico dinámico y con importantes proyecciones de desarrollo, en condiciones de igualdad con los hombres. En algunas zonas del país, la participación de las mujeres en el sector minero representa una oportunidad para tener un empleo de calidad, generar ingresos y ejercer su autonomía económica, al mismo tiempo que realizan un aporte a la productividad e innovación del sector, contribuyendo así al desarrollo sostenible, y a una mayor igualdad. Fortalecer la diversidad de la fuerza laboral, en particular aumentando la proporción de las mujeres en el sector, posibilita incrementar la productividad y también fomentar la innovación del sector. La inserción de las mujeres al sector minero además tiene el potencial de un impacto estratégico y de liderazgo hacia otros sectores de la economía”, avizora María Isabel Aillón.