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Pequeña minería una joya a ser pulida

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El universo de trabajadores en la minería artesanal y de pequeña escala (MAPE) es la fuerza laboral minera más grande del mundo. Según cifras oficiales, hace 20 años la Organización Internacional del Trabajo (OIT) estimaba que 13 millones de personas se dedicaban a la actividad bajo esta modalidad. Hoy, ese monto se ha triplicado y es la principal fuente de empleo para al menos 44,75 millones de personas en 80 países de todo el mundo, según las últimas estimaciones del informe “Estado de la Minería Artesanal y de Pequeña Escala (MAPE)”, del Banco Mundial.

La cifra e importancia aumenta todavía más si se considera a los empleos indirectos. Se estima que al menos 134 millones más de personas trabajan en industrias relacionadas que apoyan al sector de la MAPE. Estos suministran una amplia variedad de minerales, en proporciones significativas que son fundamentales para las tecnologías de telecomunicación, que son bajas en carbono y de energías limpias tecnologías, y para artículos de lujo de joyería. Solo como ejemplo, el sector MAPE aporta con el 25% del total mundial de diamantes, el 20% de oro, el 80% de zafiros y también suministra entre el 18% y el 30% del cobalto, que alimenta la energía limpia del mundo.

En el caso del Ecuador, el Ministerio del Ambiente cuenta con un estudio denominado “Línea base nacional”, que muestra una radiografía de la MAPE, principalmente en las tareas de búsqueda de oro. Involucra más de 11 500 mineros, de los cuales al menos 1 500 son mujeres. Esta fuerza de trabajo promueve un sector productivo que representa cerca de USD 900 millones al año, es decir el 1% del Producto Interno Bruto (PIB) del Ecuador en el 2018. La actividad se realiza desde hace más de un siglo y en la actualidad se desarrolla en cinco zonas, donde se han identificado 25 sitios mineros. “Los sitios identificados mantienen como denominador común la presencia de actividades de extracción minera, tanto primaria (galerías) como aluvial (riberas y cauces de ríos)”.

En el 2016 existía un total de 1 821 permisos de minería artesanal para minerales metálicos, la concentración se encontraba en las provincias del sur del país como Zamora Chinchipe, Loja, El Oro, Morona Santiago, Azuay, así como también en el lado nororiental en las provincias de Napo y Sucumbíos. Esto implicaba que la superficie concesionada de minería artesanal sea de 10 979 hectáreas que correspondía al 0,23% de la superficie del territorio ecuatoriano dejando de lado las áreas naturales protegidas. La minería artesanal tiene el mayor número de unidades operativas en el país.

En este sentido, el Banco Mundial señala que, a pesar de estas importantes contribuciones a cadenas mundiales de suministro de minerales, los mineros en pequeña escala son de los trabajadores más marginados. Pese a su aporte a la economía global, tiene poca atención de las autoridades, principalmente en lo referente a la informalidad, un problema que deja a la fuerza laboral de la MAPE en todo el mundo expuesta a trabajos en condiciones peligrosas, desde deslizamientos de tierra, hasta la exposición al mercurio por la trituración manual intensa de rocas.

Considerando que los marcos legales y compromisos existen en iniciativas importantes alrededor del planeta, todavía se evidencia una falta de compromiso. Por esa razón el Banco Mundial ha desarrollado el documento, para mejorar el trabajo decente en la MAPE, una solución que puede ser sencilla, asequible y muy eficaz, mejorando no solo la salud y la seguridad de los mineros, sus familias y comunidades, sino también el balance de las empresas mineras y de abastecimiento. Lo hace a través del análisis de cinco objetivos: mejorar la salud y seguridad, estimular el crecimiento de la economía, hacer sustentable la producción y eliminar el mercurio, asegurar la igualdad de género y erradicar el trabajo infantil y promover el empleo juvenil.

El Objetivo es la Formalización

La capacidad de la MAPE para ofrecer ingresos en zonas rurales y entornos empobrecidos y para impulsar la economía mundial a través del comercio de minerales debe motivar a la comunidad internacional para imaginar el notable potencial si se formaliza debidamente a la actividad, para un empleo más productivo. El informe sostiene que, si se aprovecha de manera eficaz, la MAPE tiene el potencial de ofrecer un crecimiento económico más inclusivo y sostenible, empleo productivo y, fundamentalmente, un espacio decente de trabajo para decenas de millones de personas en todo el mundo.

El tema de la formalización es entonces, de hecho, un muy buen punto de entrada para examinar los desafíos frente a la implementación del Objetico de Desarrollo Sostenible No. 8, que es la base de las recomendaciones de este documento. El proceso se ha centrado en tres pilares principales: marco regulatorio, financiamiento y soporte tecnológico y, más recientemente, normas laborales mínimas y organización social. Nuevos modelos de formalización se centran más en el desarrollo social, con un enfoque más holístico. Sin embargo, a pesar de este mayor reconocimiento y comprensión, los desafíos para alcanzar las metas del ODS 8 en MAPE siguen siendo significativos.

A excepción de unas pocas economías, el crecimiento de la minería se ha atribuido exclusivamente a la minería industrial a gran escala, por su capacidad de generar ingresos a través de exportaciones e impuestos. Dada la naturaleza informal de la mayoría de la MAPE, su potencial para contribuir a partir de la formalización es enorme, incluso más allá de las tasas de crecimiento anual, si se la incorporara de manera más integral al ámbito económico nacional. Sin embargo, la formalización ha resultado difícil de alcanzar en todo el mundo debido, en la mayoría casos, a que las personas no han podido obtener títulos, asegurar las tierras mineralizadas y acceder a las finanzas y servicios de apoyo necesarios para innovar.

Estimular el crecimiento económico

La MAPE es fundamental para impulsar la producción y el crecimiento del sector. No obstante, hay varias brechas relacionadas con su estimulación que deben abordarse. Una de ellas es la contribución al Producto Interno Bruto (PIB), aunque a veces, debido a la escasez de datos incluso esto debe estimarse.

En general, solo hay una pequeña cantidad de ejemplos para tratar de comprender este aspecto. En Guyana, por un período de dos décadas (1996-2015), todo el oro fue producido por indígenas mineros a pequeña escala. En el 2012, en pleno auge del oro, impulsado por un aumento en el precio internacional del metal, la producción de estas operaciones representó más del 17% del PIB. En Ruanda, las operaciones mineras consideradas “pequeñas inversiones” (ninguna se consideraría así pues rondan entre los USD 250 y 750 millones) contribuyeron con el 2,5% del PIB en el 2018, generando USD 237 millones en ganancias y haciendo de la minería una de las principales fuentes de ingresos de exportación del país.

Otro ejemplo es Uganda, donde se estima que la producción de oro de la MAPE inyecta USD 500 millones al país y USD 15 millones a las economías locales cada año. Si la MAPE fuera incluida en el sector formal, se proyecta que el PIB del país aumentaría en un 5%. Esto es consistente con los hallazgos de la Central República Africana, donde la investigación ha demostrado que una reducción de la tarifa de licencia de USD 105 dólares a 5 podría conducir a la legalización de 60 000 productos artesanales mineros de diamantes, lo que produciría exportaciones estimadas de USD 82,4 millones o el 4,2% del PIB de la nación.

Producción sostenible y eliminación del mercurio

La minería es una actividad que se desarrolla sobre la base de un recurso no renovable de un solo uso, por lo que sus impactos sobre el medio ambiente pueden ser devastadores cuando no se lo hace con responsabilidad. En el caso de la MAFE, hay muchas formas en que puede actuar como trampolín para la creación de riqueza, el crecimiento económico y la inclusión social en las economías rurales y, al mismo tiempo, minimizar sus impactos ambientales para las generaciones actuales y futuras.

Se puede asegurar que los operadores trabajen de la forma más sostenible con sus insumos de recursos, por ejemplo, agua, madera, energía. Por ejemplo, la instalación de mini redes solares podría reemplazar el diésel utilizado para alimentar equipos, como martillos perforadores, trituradoras, bombas para aire y agua e iluminación. Esto, además, es un beneficio adicional para las comunidades a largo plazo, ya que el excedente de energía podría permanecer en su lugar una vez que las actividades mineras hayan cesado.

Por otro lado, la MAPE es la mayor fuente de contaminación del mundo con mercurio, representando el 37,7% de emisiones globales en el rango de 675-1.000 toneladas. Los mineros utilizan mercurio para recuperar oro, mezclándolo con mineral triturado, sedimentos o concentrado mientras se realiza escurrimientos y barridos alrededor de los sitios de las minas, e incluso cerca de viviendas y suministros de agua en las comunidades. La mezcla resultante de mercurio y oro, o amalgama, se calienta, liberando vapor de mercurio en el aire. Esto luego se puede inhalar cuando la amalgama se quema con bórax, generalmente por la parte de atrás de las pequeñas tiendas de oro con ventilación limitada, para fundir oro en barras pequeñas. También quedan cantidades significativas de mercurio en los relaves, que se liberan por las vías fluviales. En algunos casos, el mercurio de los relaves se reprocesa con cianuro. Esta práctica puede ser desastrosa para el medio ambiente, al liberar mezclas de mercurio-cianuro altamente solubles, viajando distancias más largas y aumentando la probabilidad de su transformación en metil mercurio que ingresa a la cadena alimentaria.

Por lo tanto, se hace imperioso introducir en la MAPE buenas prácticas de manipulación y tecnologías que reducir y eliminar el consumo de mercurio. Los datos de referencia pueden ser aliados importantes, ya que muestran dónde y cómo se está utilizando mercurio y, por lo tanto, ayuda a los responsables de la formulación de políticas a apuntar a áreas y tipos específicos de actividades. Sin embargo, esto debe ir acompañado de una mejor comunicación, para influir en el cambio de comportamiento.

Asegurar la  Igualdad de género

La tasa de participación femenina actual en la MAPE es del 18%, casi la mitad de la cifra del 40% citado con frecuencia en la literatura. Esto no significa en realidad una reducción de participación femenina, sino más bien sugiere varios problemas no resueltos sobre cómo recopilar y tener en cuenta el trabajo femenino en el sector. Hay una gran variación en las estadísticas de participación femenina debido a las clasificaciones por tipo de empleo realizado y el desacuerdo sobre si ciertas tareas que se encuentran en una cadena de valor mineral se enlazan, por ejemplo, el trabajo de “minar”, es decir, golpear rocas, lavar material, o llevar sacos de mineral.

En esencia, para incorporar a la mujer como estadística dentro de la minería habría que responder primero la pregunta ¿quién es un minero? ¿Solo los hombres que entran en los pozos y extraen o también las mujeres que procesan el material río abajo? Pese a ello, tal como ocurre con otros sectores productivos, las políticas y prácticas para reducir las brechas laborales de género en la MAPE dependen de los propios individuos y grupos para su implementación. Por lo tanto, mejorar la igualdad de género requiere de la comprensión del contexto social. Las normas, instituciones y redes influyen en gran medida en la participación de hombres y mujeres en la MAPE. En efecto, la estructura de las redes laborales de la MAPE determina cómo se accede a los sitios y quién lo hace.

De ahí que, al conceptualizar la discusión sobre igualdad de género en la MAPE, la atención se centra en los procesos de las instituciones que facilitan la participación laboral masculina y femenina en la minería. Un subconjunto de cuestiones de igualdad de género surge en relación con los roles asignados, el sueldo recibido, los riesgos de salud y seguridad enfrentados y las oportunidades, si es que las hay, para avanzar dentro de la cadena de valor. Determinar bien las áreas interrelacionadas que conducen a la igualdad de género en la MAPE depende de cuatro áreas de investigación: división de labores, normas de género, acceso y control sobre los recursos y beneficios y toma de decisiones.

Erradicar el trabajo infantil y crear empleo juvenil

A nivel mundial, existen 152 millones de niños: 64 millones de niñas y 88 millones de niños en trabajo infantil. Esta proyección del 2016 marca un considerable logro hacia la erradicación del trabajo infantil en todas sus formas considerando que había 246 millones de niños en trabajo infantil en el año 2000, una disminución del 38% en 16 años. A nivel regional, los datos disponibles muestran que solo en Asia y el Pacífico se redujo significativamente a casi la mitad, en 45% entre 2008 y 2016. De manera preocupante, en África ha habido un aumento, mientras que en América Latina y el Caribe, la tasa de disminución durante este período ha se ha mantenido estable en aproximadamente 500 niños separados de la mano de obra por año.

Para la MAPE, sin embargo, registrar el progreso es menos claro, pero según algunas estimaciones también es probable que se haya reducido sustancialmente. Utilizando cifras de la OIT, que incluye minas y canteras y construcción se estimaba que había 72,5 millones de niños participando en trabajos peligrosos en el 2016 en comparación a los 171 millones en el 2000. Esta es una reducción de más de la mitad, 57,8%.

Una estimación más definitiva para el sector de la MAPE, proporcionada por la OIT en el 2006 y utilizada para impulsar su programa internacional ‘Minors out de Minería!’, señala que había un millón de niños en la pequeña minería. Pero un informe del Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente en el 2010, sugiere queentre uno y dos millones de niños podrían estar participando en actividades artesanales y de pequeña minería de oro, incluidos “niños de tan solo tres años”.

Erradicar el trabajo infantil en todas sus formas de la MAPE es absolutamente una necesidad. Asimismo, otro problema donde se necesita trabajar es en crear empleos sostenibles y oportunidades de desarrollo de habilidades para los jóvenes, sea directa e indirectamente. Esto es necesario para ayudar reducir la proporción de jóvenes sin empleo, educación o formación y podría ser parte de esfuerzos más amplios para desarrollar y poner en funcionamiento una estrategia global para el empleo juvenil. Estos rangos de habilidades tienen que ver con destrezas empresariales y de gestión para la financiación, contabilidad y ejecución de operaciones en geociencias, ingeniería, e incluso sostenibilidad para maximizar la producción. Desarrollar capacitación para mineros existentes y encontrar vías para que los graduados ingresen a la MAPE como profesionales es clave para una formalización más amplia. Otro aspecto es el de la creación de puestos de trabajo en la ruralidad, donde el desempleo juvenil es alto, y donde existen pocas oportunidades de sustento. Allí, la MAPE juega un papel clave en la lucha contra las migraciones rurales y urbanas.

Actividad en Ecuador

La extracción primaria es el principal motor de la MAPE de oro, pues representa el 94% del oro producido (22 054 toneladas de Au), relegando la minería aluvial al 6% del oro producido (1,5 toneladas de Au). La “voladura” es el principal método de extracción de mineral en la actividad primaria, para lo cual se requiere el uso de herramientas eléctricas, compresores y explosivos. El acarreo de mineral es bastante rústico pues se lo hace de manera manual o por transportes rústicos impulsados por personal de la mina. Existen sin embargo algunos casos en los cuales se transporta el material a través de rieles con vagones impulsados por motores.

En cuanto al procesamiento de mineral primario, los procedimientos más comunes encontrados son cuatro: a) la amalgamación en cilindros de molienda (chanchas), que consiste básicamente en la trituración de material e incorporación de mercurio durante la trituración; b) amalgamación con concentrador gravimétrico (chanchilla), que corresponde a un proceso compuesto por trituración (molino chileno) y un concentrador; c) amalgamación y cianuración, sobre todo aplicado a aquellas arenas resultado de amalgamación por trituración, a las cuales se le aplica cianuración para extracción de oro; y d) concentración por flotación, principalmente desarrollado en plantas de beneficio constituido por procesos de trituración y sometido a procesos en tanques acondicionadores con químicos que separan el oro de las matrices y le permiten flotar. En general, un minero artesanal adiciona dos onzas de mercurio (56,7 gramos Hg) en una chancha lo que permite obtener hasta 5 gramos de oro (expresado en equivalente de 24 quilates). En el caso de material seleccionado en la veta o material de pista del molino chileno, se adicionan dos libras de mercurio (907 gramos) para obtener aproximadamente 500 gramos de oro.

De acuerdo a los datos obtenidos en el inventario del Ministerio del Ambiente, el Ecuador produjo aproximadamente 23,6 toneladas de oro (Au24K) en el año 2018 en actividades MAPE, de las cuales aproximadamente el 40% fue obtenido por técnicas de amalgamación (10,1 t Au24k). En cuanto a perdidas en mercurio en las actividades MAPE se estiman 29,6 toneladas de mercurio liberadas al ambiente.

Los mineros artesanales y pequeños mineros buscan trabajar bajo un modelo de asociatividad para la extracción de mineral. Cada sociedad está conformada por al menos 4 mineros, que aportan el dinero y el trabajo para extraer el mineral de las minas. El mineral es acopiado y luego transportado a las plantas de beneficio, ubicadas especialmente en los sitios mineros de Zaruma-Portovelo y Ponce Enríquez. Los propietarios de las plantas de beneficio alquilan el servicio a los asociados, para que sean ellos mismo quienes procesen el mineral. Es decir, los mineros pagan por el alquiler de las plantas de beneficio, normalmente con un porcentaje de la producción obtenida y con las colas del proceso. Es común también que los propietarios de las plantas de beneficio participen como socios en la extracción del mineral. En ese caso, la planta de beneficio se queda al menos con la mitad de oro y con las colas del proceso.