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DiCaprio, el ecologista desubicado

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Hay decisiones que le hacen mucho daño al país. No solo por ser un obstáculo para el desarrollo de una industria que, está más que comprobado, lleva de manera responsable y con sumo cuidado el trato al medio ambiente. Además, de generar una gran cantidad de ingresos para un país que requiere con urgencia de estos y de abrir miles de empleos que significan un mejor nivel de vida para las familias de las zonas de influencia de los proyectos. Le hacen daño, sobre todo, cuando se las toma por sobre una base jurídica que debería ser inviolable.

El 1 de diciembre del 2021, la Corte Constitucional emitió una sentencia que reiteró otra de la Corte Provincial de Imbabura donde se dejó sin efecto el registro ambiental del proyecto minero Río Magdalena. En esta se prohíben actividades, “que atentan contra los derechos de la naturaleza” dentro del ecosistema Los Cedros y los trabajos de minería y otros trabajos extractivos. También se negaron los permisos hídricos y ambientales a las empresas mineras.

Ya de por sí, la sentencia es un duro golpe a la industria minera, en un escenario donde el Gobierno Nacional ha señalado en varias ocasiones, desde el inicio de su gestión en 24 de mayo del 2021, que la minería responsable es el eslabón fundamental en su objetivo de recuperar económicamente al Ecuador. Pero es aun más grave cuando se conoce los detalles de un proceso viciado de inconstitucionalidad, con una Corte capaz de saltarse la norma máxima de la Constitución e impávida para arrogarse funciones que no le corresponden. Tal es el daño de esta decisión, que el mensaje erróneo se hace eco en quienes por ignorancia celebran un fallo viciado de nulidad, como es el caso del actor Leonardo Di Caprio. Lo de la estrella de Hollywood es el reflejo de cómo la industria debe enfrentar una oposición minera, no importa como esta sea.

Pese a ello, la industria minera ecuatoriana ha demostrado madurez. Y, afortunadamente, también en el exterior, quienes sí conocen el potencial en el país, saben que problemas como estos son perfectamente salvables y que, en el futuro, poco a poco se irá tomando consciencia de las ventajas y beneficios de contar con una minería responsable. En todas partes donde existe minería, coexiste la oposición, es parte del ejercicio que la industria mundial debe contemplar.

Por eso, más allá de este trago amargo, que seguirá su camino por los canales legales, la actividad sigue boyante. La anunciada apertura del catastro minero por parte del Ministerio de Energía y Recursos No Renovables, abre un horizonte optimista. A ello se suma el anuncio de inversiones importantes que, según las autoridades, girarán en torno a los USD 4 000 millones hasta el 2026, solo el próximo año USD 519 millones. Además, se espera que para el 2025 se alcance exportaciones por USD 4.400 millones, desplazando al banano. Son grandes noticias, sin duda, que solo nos animan a seguir adelante. Feliz 2022, seguro lo será.