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Warintza, un proyecto de posesión ancestral inédito en el Ecuador

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Su historia es un ejemplo del respeto, el diálogo y las ganas de que tanto la empresa como las comunidades ganen con la actividad minera. Durante 14 años estuvo en la congeladora, pero la voluntad de las partes devolvió la vida a esta operación.

Warints significa río rápido. En esta afable comunidad shuar, enclavada en la Cordillera del Cóndor, en Morona Santiago, está el centro de operaciones del proyecto minero Warintza en Ecuador, un nombre que mutó y que quedó grabado. Descubierto por el famoso minero Lowell en el año 2000, permaneció más de dos décadas sin actividad. Destrabar un conflicto que se dio de manera curiosa, básicamente por una falta de comunicación entre empresa y comunidad, fue una tarea de hormiga. Sin embargo, ahora, de manera conjunta, la exploración avanza con unas altas expectativas, al punto que es probable que si siguen los resultados, que se conocerán a final de este año, se pueda hablar de una mina del nivel de Fruta del Norte. Sí, exactamente, ¡a ese nivel!

Daniel Earle, presidente de Solaris Resources, compañía que tiene a cargo el proyecto, así lo confirma: “Hay toda la perspectiva -como se presenta actualmente- de un potencial enorme de desarrollo de cobre, de los más importantes a escala global. Considero que Ecuador alberga algunos de los potenciales geológicos más importantes del mundo. Por eso, el proyecto Warintza va a ser de importancia crítica para el desarrollo, para poder satisfacer las necesidades de las economías globales, en su transición desde la dependencia de los combustibles fósiles hacia la energía renovable, la descarbonización y la energía verde. Ecuador es tremendamente importante para nosotros, pero también para apoyar a esta transición”.

Earle no teme en aventurar un pronóstico de que el país podrá estar en el futuro al mismo o mayor nivel que Chile y Perú, que actualmente son potencias en la producción de cobre. Para él está muy claro que el potencial es mayor que en los vecinos porque estos ya han tomado gran parte de su potencial geológico, tienen jurisdicciones más maduras. En cambio, en el Ecuador recién empieza el desarrollo. “David Lowell descubrió Warintza y luego descubrió Mirador en el 2001. Jugó un papel importante tanto en Chile como Perú. De hecho, ayudó a establecer y definir el modelo del cobre en los sesentas, que ahora es el responsable del 60% de los recursos de cobre. Si es que se ve la historia de Lowell y lo que ha logrado en esos países, podríamos ver que Ecuador seguramente avanzará hacia la producción de recursos con mucha riqueza”.

Cabe indicar que Solaris está ampliando una cartera de activos de cobre y oro en la región, que, además de Warintza en Ecuador, cuenta con los proyectos Tamarugo, en Chile, y Paco Orco en Perú. También, la explotación con Freeport-McMoRan en el proyecto Ricardo, en Chile y una participación del 60% en el proyecto La Verde, en conjunto con la empresa Teck Resources, en México.

Es optimista sobre la posición de apoyo del nuevo Gobierno en cuanto a la producción de recursos naturales y generación de energía renovable en el país. “Es bienvenido por la industria del cobre mundial, que está desesperada por encontrar nuevas oportunidades para recortar los déficits que se proyectan para la mitad de esta década. Apreciamos la intención de adoptar nuevas formas de hacer las cosas y la decisión política de innovar, como la protección de la biodiversidad”.

Potencial de clase mundial

En estos momentos, la perforación en Warintza se encuentra por buen camino, ya que de un taladramiento superficial de 200 metros se ha pasado a 1.200 metros de profundidad. Asimismo, conforme los resultados de julio del 2021, se han extendido los trabajos de manera lateral de 12 a 250 metros.

Jorge Fierro, vicepresidente de Exploración, es muy optimista con los hallazgos obtenidos. Empezaos a probar las anomalías de cobre y molibdeno, identificadas en el pasado, tanto las de Waritnza Oeste como las del Este, con mucho éxito. Estamos ante un yacimiento de cobre de clase mundial. Es una gran oportunidad. Tenemos un mineral que está en boga. Los autos eléctricos, las energías eólica y solar necesitan transportar toda esa producción y requieren cobre. Incluso es antimicótico”.

Adicionalmente, aunque asegura que es muy prematuro decir que las expectativas iniciales se multiplicarán por cinco o por diez, lo que sí está claro es que se está encontrando mucho más. “Tenemos zonas aledañas donde no habíamos perforado y ahora sí, que nos están dando resultados muy prometedores.

Estamos en el ojo de las noticias, hay mucha expectativa porque ya no es una promesa, es una realidad.

Hasta el momento se han completado unos 40.000 metros de perforaciones y se cuenta con permisos de exploración avanzada, todo esto se logró en medio de la pandemia. En su más reciente descubrimiento, en Warintza Este, marcó el tercero dentro del voluminoso conjunto de pórfidos de 7 km x 5 km del proyecto. “Es importante destacar que la huella de Warintza Este se superpone con los diseños conceptuales de los fosos de Warintza Central, que en sí continúa creciendo hacia el Este con los resultados recientes. La perforación futura se centrará en el área abierta y no perforada entre estas dos zonas”, explicó Fierro.

El especialista cuenta que los yacimientos se encuentran en los países andinos y que en la historia de cobre del mundo Chile, en su momento, desplazó a EE.UU. como productor principal de cobre, sacando cinco veces más. Luego Perú, en los noventa pasó a ser uno de los grandes exportadores del mineral. “En estos dos países el cobre es la base de la economía. Siguiendo la geología desde el sur hacia el norte, tenemos a ambos y ahora le toca el turno a Ecuador, que es el siguiente geográficamente. Por eso estamos súper contentos. Tenemos un gran yacimiento en Warintza, con un mineral que impacta directamente en el Producto Interno Bruto (PIB) y la economía local. La minería tiene un mayor impacto que el petróleo. La cadena de generación de empleo se multiplica por cinco, es decir, por cada empleado en la mina hay cinco ligados a este”.

Un modelo innovador

El concepto de posesión ancestral dentro del mundo latinoamericano es todavía poco entendido.

Ha sido sobrepuesto por organizaciones internacionales y no necesariamente de una manera orgánica, es decir, no ha nacido en función de un conflicto o de una situación existente y de un entendimiento de dicha situación, sino que ha sido algo que ha sido tocado en función de la agenda de las organizaciones internacionales que evidenciaron el problema y proporcionaron regulaciones. Todo fue hecho con una buena voluntad, pero cuando los temas no nacen de manera orgánica pueden no ser ejecutados apropiadamente, así posiciona Federico Velásquez, vicepresidente de Operaciones de Solaris Resources, el contexto histórico.

Y lo contrapone con lo que sucede con el mundo norteamericano, donde la situación de posesiones ancestrales fue reconocida por la naturaleza de la relación entre los inmigrantes y las comunidades indígenas y el hecho de que no hubo mestizaje. Entre colonos e indígenas se pusieron de acuerdo para hacer un trueque, comerciar. Eso no pasó en América Latina. Acá, en función de este mestizaje, los colonos no llegaron con familias, sino solos, para enriquecerse de lo que existía, dándose cuenta de que el nuevo continente ofrecía muchas más oportunidades. Deciden quedarse y crear familia.

“Este es buen punto para explicar la posesión ancestral. Si el indígena era dueño del territorio, yo, por ser mitad español y mitad latinoamericano, tengo también derecho a exigir que ese territorio es mío. Ciertamente es lógico, pero eso no funciona muy bien en aquellos territorios donde la comunidad indígena quedó pasmada por cientos de años y todavía existe el distanciamiento. Muchas comunidades amazónicas, como la shuar, habitan en zonas donde los españoles no entraron. A esos territorios se los conoce como posesiones ancestrales, porque nunca fueron cedidos a la corona o no hubo un reconocimiento de conquista”, explica Velásquez.

En Canadá. este fenómeno de las posesiones ancestrales ha llegado a niveles muy ricos de conversaciones y negociaciones a nivel gubernamental. Hay naciones que son reconocidas, no sobre la soberanía de Estado, pero sí sobre la soberanía de una municipalidad o de un cantón. Entonces la nación indígena ha llegado a tener una cierta autoridad dentro de lo que ellos definen como una posesión ancestral, que es negociada con el Estado, las provincias y es reconocida por una municipalidad o un cantón y que tiene ciertos poderes, mayores o menores a los mestizos, pero todo es con base en negociaciones. Ha pasado en EE.UU., Canadá y Australia.

En esta línea, Solaris implementó ciertos conceptos en su diálogo con la población shuar, basándose, además, en las normas de la Constitución, donde se reconoce la plurinacional. “Es aquí donde hay mucha discusión porque muchos ven la plurinacionalidad como algo paralelo al Estado. Y no necesariamente, sino depende del área desde donde se vea. A lo que vamos es que no definimos a la comunidad shuar como una nación, como una entidad que está por sobre el poder de la soberanía del Ecuador, pero sí estamos reconociendo que bajo el concepto constitucional que el Ecuador ha otorgado a estas comunidades, al confirmar su posesión ancestral, es claro y evidente que estas deben tener un papel importante en el desarrollo de los recursos naturales que se encuentran en sus territorios”, añade.

El ejecutivo señala que muchas de las situaciones que existen para debate en estos momentos se deben a que, inconscientemente, el Estado y las entidades públicas han ignorado la obligación de involucrar a las comunidades indígenas que tienen ese derecho de posesión ancestral -algunas no la tienen- dentro del proceso de tomar decisiones, de promover la necesidad de esa participación.

“Minería participativa. El sector minero tiene que despertar, tiene que darse cuenta que debemos involucrar a las comunidades, no solamente a las directamente influenciadas por el proyecto, sino también a las urbanas, para que entiendan cuál es el proceso, a que no teman a una industria que impacta positivamente en la vida diaria de todos los ciudadanos. La minería es una de las industrias más ancestrales del mundo y, lamentablemente por el mismo accionar del sector y su responsabilidad y su democracia de que cualquiera puede hacer minería, se ha victimizado sola por no ser muy consecuente con lo que se ha hecho en el pasado”, puntualiza Velásquez.

Nudo destrabado

Durante 14 años, el proyecto estuvo en la congeladora. Velásquez cuenta cómo logró que la comunidad y la compañía tendieran lazos de cooperación:

“La compañía me preguntó qué podemos hacer. Y les dije que la única forma de avanzar con esto era aplicar un modelo diferente, donde veamos el concepto de minería participativa. Coincidimos en los principios. Tomó meses, me quedé en la comunidad por meses, porque por más que hablara con abogados en Quito, con mi equipo, nadie me podía explicar cómo era posible de que, a pesar de que nosotros éramos dueños legales de un territorio, con la certificación de que nada malo se había hecho, la comunidad estaba muy fastidiada y exigía que esos terrenos sean devueltos. Y fue así que tuvimos que armar un rompecabezas. Poco a poco, con cenas con almuerzos, con un montón de yuca y de chicha, comenzamos a entender bien lo sucedido”.

“El punto es que estábamos hablando de zonas con ancestralidad. Para entender esto, lo primero que debimos aceptar es que, cuando estamos analizando este concepto, solo la propia comunidad es capaz de legitimarlo. Warints y Yavi habían pedido la declaración de posesión ancestral al Ministerio de Agricultura (MAG), pero lamentablemente se obviaron algunas cosas y el proceso no se concretó. Y justo en ese instante, David Lowell encontró esos territorios, pidió a sus abogados solicitar al Estado los derechos para realizar la actividad y su adjudicación. Es un proceso legal normal. Entonces, algunos finqueros vendieron los terrenos a la empresa. El ‘mea culpa’ es que ni los abogados ni los vendedores de los terrenos conversaron con la comunidad. Esta, sin saber lo que había sucedido, insistió al MAA con la declaración de posesión ancestral, pero la entidad le responde que no hay problema, excepto en los terrenos adquiridos porque ya es propiedad privada. Es ahí cuando la comunidad se da cuenta que Lowell había comprado sus territorios y lo que llevó a un silencio por 14 años”.

“Nos tomó cuatro meses presentarnos y hablar con cada familia para hacer la conexión y comprender lo sucedido. Nunca hubo mala intención, pero al no haberlo conversado con toda la comunidad sobre el propósito de hacer la compra, porque no había declaratoria del MAG, se creó el conflicto. Éticamente hablando, esos territorios son de posesión ancestral y se reconoce que esa zona pertenece a Warints. De qué le sire a una minera disputar la legalidad de los documentos cuando hay un reconocimiento ético de que esos terrenos eran de la comunidad, pero que hubo simplemente un problema de secuencia de eventos. La culpabilidad era mutua, porque existieron finqueros de la comunidad que decidieron vender esos terrenos. Fue entonces que, bajo el concepto de responsabilidad mutua, se ejerció el concepto de reconciliación, al estar ambas partes dispuestas a llegar a un acuerdo para salir de este conflicto”.

“Reconocimos la posesión ancestral y, por tanto, devolvimos los terrenos a sus propietarios originales, sin condicionamiento alguno. El Directorio de la empresa dio la primera mejilla. La otra, la mostró la comunidad con su confianza. Y es así cuando nació la Alianza Estratégica. Somos la primera compañía en el Ecuador que reconoce la posesión ancestral. Eso es importante porque queremos que la comunidad sea actor fundamental en el proyecto. Se habla mucho de que la minería es negativa, pero es un discurso político que usan muchas personas para asegurar su posicionamiento. Abrimos una mesa minera, para que todas aquellas personas de la comunidad que quieran proseguir con la minería lo hagan y así eviten emocionarse con lo ilegal. El objetivo sería que las comunidades hagan también minería artesanal o a pequeña escala”.

Visión a 30 años

Vicente Tsakimp es la cabeza visible de la comunidad en todo el trabajo que se realiza con la minera y el Estado, a través de la Aliaza Estratégica, en marcha desde el 28 de julio del 2020. A un poco más de un año, comenta que se han logrado cosas en beneficio de las obras comunitarias, como la construcción de dos aulas escolares, el avance de un 30% en la construcción de la oficina de Lowell y de la casa comunal y la batería sanitaria, todo en Yavi. “Además, en Warints central seguimos con la construcción de la batería sanitaria de la Unidad Educativa Cordillera del Cóndor, la casa comunal, las oficinas de Lowell con dos departamentos que están ya en proceso de terminar”.

A ello se suma que se ha logrado la valoración para el tratamiento del agua por parte de las autoridades, para ambas comunidades, Eso ha sido uno de los procesos más grandes que se ha logrado durante un año de trabajo, aunque está pendiente la ejecución vial del proyecto vial de Warints debido a un problema interno administrativo con el Pueblo Shuar Arutam y la Asociación Nunkui, que no están acorde a la política minera. “Nos han cerrado las vías para el traslado de los materiales de construcción de los servicios básicos de la comunidad y hasta nos impiden ingresar maquinarias para el proyecto vial. Pero hemos buscado mecanismos, diálogos de buena fe, como comunidad pacífica, no queremos nosotros, entre nosotros, entre nacionalidades shuar, estar confrontando con este proyecto. Más bien Warints se caracteriza por ser un pueblo de paz, que busca diálogo, por eso hemos mantenido con tranquilidad un proceso de avance de diálogo y acuerdos mutuos para que las actividades vayan en beneficio de la colectividad, abriendo el panorama para que vean cómo se trabaja en la Alianza Estratégica. Eso ha sido un paso gigantesco y un compromiso serio en el trabajo que se está haciendo”.

Tsakimp explica que Warints tiene 521 habitantes, de 94 familias, mientras que Yavi son 400 habitantes, de 46 familias. Existen otras comunidades aledañas, que son zonas de influencia del proyecto, pero que aún no se involucran directamente en el proyecto minero, aunque hay espacio de trabajo, incluso para personas que llegan de diferentes zonas como Limón y de otras áreas de Morona Santiago.

“Nuestro gran objetivo es que, con el proyecto, a un largo plazo, habrá un desarrollo para la gente. Para eso, hemos planteado nuestra propuesta, hemos armado nuestro plan de vida con este recurso que tenemos en nuestro territorio, hemos proyectado de aquí a 20 o 30 años lo que va a pasar. Por eso es que he llamado a todos los líderes de las comunidades que están en contra a sentarnos a debatir, a analizar profundamente qué es lo que queremos con la minería. También a la empresa le hemos dicho que, si finalmente resulta factible la explotación, tendremos que sentarnos a negociar los porcentajes o la parte que vamos a obtener con el proyecto. El trabajo ha sido muy grande, muy fuerte, muy comprometido, con gran responsabilidad, de mostrar la actividad del proyecto, para que la gente vea si en verdad da o no resultado”.

Respaldo femenino

Magdalena Tsuink, representante de la Mujer Warintza al Directorio de la Alianza Estratégica, también es optimista con el desarrollo minero en sus territorios. Esta mujer de 32 años, explica que hay mujeres que no apoyan y otras sí.  Algunas quieren ser parte del proyecto, pero son tímidas, no saben expresarse. Participan en los talleres y luego van a sus casas y dicen a sus familias que sí quieren trabajar con el proyecto para conseguir beneficios como poner negocios de comida, de artesanías y de venta de productos que les permita generar ingresos para sostener sus hogares.

“Las mujeres si deseamos participar, pero a algunas se les hace difícil por el idioma o, a veces, por el miedo a expresarse. En los talleres que dicta la Alianza para el Emprendimiento e Innovación (AEI), una organización aliada al proyecto, sí participan las mujeres y sí les gusta porque quieren aprender negocios. Sus días ahora normalmente transcurren entre ir a la finca a ver a los animales, hacer artesanías, venden comida, otros han puesto tiendas. A mí sí me ha gustado las capacitaciones que he recibido, sobre todo de costura. Otras capacitaciones que hemos recibido son de elaboración de artesanías y panadería. Aprendí a hacer panes”.

El profe’ va para doctor

Francisco Juan ha sido el rector y docente de la Unidad Educativa Cordillera del Cóndor los últimos dos años. “Soy de aquí, de la comunidad Warints, soy de acá de la tierra minera”, dice con orgullo. “Mi visión desde la niñez siempre fue llegar a ser alguien en la vida y representar a mi familia, mi comunidad. Sigo estudiando, porque la educación no tiene límites, cada día voy superando y dando ejemplo a mis jóvenes, a mis compañeros docentes. Yo sacrifiqué mucho porque antes tenía que caminar cinco días para llegar a la casa salesiana do de estudié casi 14 años en un internado. Gracias a los salesianos llegué a tener mi título de tercer nivel. Tengo 45 años, ya estoy viejo ya. Pero hoy estoy trabajando en mi tesis, ya tengo el borrador, para obtener el Doctorado en Educación, en Argentina, en Rosario, en la Universidad del Rosario”.

Francisco Juan enseña a 380 niños, desde educación inicial hasta tercer año de bachillerato. A su cargo están también 20 docentes que realizan sus tareas a lo largo de tres extensiones educativas. “Como Rector de la Unidad Educativa he creado estas extensiones para cubrir la educación que se necesita en otras comunidades, porque el Ministerio de Educación no tiene suficiente presupuesto para designar a los docentes. Por eso hice convenio con Lowell, para que pueda pagar a los profesores contratados de las tres escuelitas. Eso lo coordino con el Distrito de Educación.

La Alianza Estratégica ha servido mucho para impulsar la educación y el deporte. En el 2020 se firmó una carta de intención con la Escuela Politécnica del Chimborazo (Espoch) para que los estudiantes de las comunidades puedan estudiar carreras de Minas, Ambiente, Contabilidad y Auditoría, para que nuestros jóvenes puedan estudiar. Se apoyó a ocho personas de las comunidades de la zona de influencia, con becas totales y parciales. Asimismo, un estudiante está en Cuenca, otro está en Macas y ahora se busca que uno pueda ingresar a la Universidad Central del Ecuador.

También este año se firmó un convenio de cooperación interinstitucional ente Lowell y la Universidad Técnica Particular de Loja, para establecer el desarrollo de relaciones académicas, culturales, científicas de las áreas de docencia, de la investigación, de transferencia de la tecnología, que aportan para el desarrollo del proyecto Warints. Así como la apertura para que los jóvenes que dejaron de estudiar, que quedaron como bachilleres y que trabajando en el proyecto puedan estudiar a distancia.